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Ossa de Montiel goza de una asombrosa variedad geográfica que ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de un territorio que dedica gran parte de su superficie al parque natural “Lagunas de Ruidera” dando lugar a un ecosistema singular que constituye una fuente importante de interés turístico. El recorrido de estas lagunas te adentra a un lugar encantado difícil de olvidar.
Podemos hablar también del Valle de S. Pedro en donde se encuentra la ermita que lleva su nombre, ideal para pasar un día en el campo rodeado de naturaleza, merendar o comer.
En este mismo valle, antes de cruzar el río Alarconcillo, encontramos los restos de un antiguo molino harinero del S.XVIII, que en algunos documentos aparece como "Molino de Camacho", de él solo queda el "cubo". Pertenecía a la Casa Real, hoy en día esta prácticamente destruido pero aún podemos observar estas ruinas con tanta historia. A la derecha de este molino aparece la monumental "Noguera de San Pedro". Nogal de grandes dimensiones, con porte armónico y bien conservado. Estos parajes muestran una gran belleza con unos colores mágicos y diferentes.
Otro de los parajes importantes de este municipio es el Paraje del Osero situado en la parte alta del parque natural, donde se encuentran las lagunas altas. En el se encuentran las lagunas más naturales, las menos explotadas por la mano del hombre, son las más vírgenes del parque. Este paraje es digno de ver, ya que desde aquí se observa una maravillosa vista.
La vegetación que encontramos en estas tierras es típicamente meseteña. La primera parada para observar la vegetación de este parque, la haremos en la orilla de la Laguna Colgada junto a una encina de gran porte. Desde este lugar podemos observar y diferenciar los diferentes tipos de vegetación presentes.
Diferenciamos una vegetación Mediterránea, que se encuentra en las laderas y cerros, donde el árbol dominante es la encina que convive con la sabina. Aparecen matorrales como la coscoja, espinos y romero. Observamos también una vegetación palustre, situada a en las orillas de ciertas lagunas, como el carrizo, la espadaña, masiega y juncos de agua. Existen diferentes árboles de ribera como los olmos, álamos blancos, e híbridos de chopos, que como cultivos aparecen en los fondos del valle y junto a los cursos de agua; y numerosas repoblaciones de pino carrasco en algunas umbrías. Además, debido a
la influencia combinada de los climas mediterráneo y palustre, es un destacado punto de encuentro de numerosas especies. Entre las anatidas más comunes son el ánade Real, el porrón europeo, el porrón moñudo, y el pato colorado, también son abundantes las fochas, el somormujo lavanco, el zampullín chico, la polla de agua y entre las rapaces hay que destacar el aguilucho lagunero.
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