Los alrededores de Salobre están plagados de bellos y singulares paisajes como el paraje el Estrecho del Hocino, desfiladero por donde discurre el río Salobre (que también pasa por el centro del pueblo), y donde se encontraron restos arqueológicos.
El Ojuelo, que bordea los 1.450 metros del pico de La Atalaya, entrega sus aguas al mencionado rio Salobre y éste, a su vez, desemboca en el Guadalmena.
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Toda esta riqueza de agua es más que favorable para el desarrollo de una fértil vega que ofrece unas frutas y hortalizas de primera calidad y que alcanzaron prestigio y fama tiempo atrás.
Junto a la C- 412 se encuentra el Mirador de las Colmenicas. La Piedra del Águila es otro mirador natural al que se accede por los caminos del Llano y la Hoya del Águila. El Mirador de La Estrella fue construido junto a la Ermita de Salobre, desde el que se puede observar los Montes el Casar, Las Mesas, Picarazos y los Pizorros, con todas las laderas plantadas de olivar. Parajes como La Herreria, Mohedas, la Charca, o el puntal de la Mina, son lugares perfectos para la excursión. En ellos se entretendrá el visitante recogiendo manzanilla, té de roca, poleo, tomillo y lavanda, y contemplando su fauna(población de tejones, ciervos, cabras montesas, garzas y águilas).
Son reputados para la cura de numerosos males los Baños de Reolid, pedania que riega el Angorrilla.
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