La elaboración tradicional hecha por pastores es:
Sobre la piel curtida de cabra se pone harina y sal, se le añade agua templada poco a poco para disolver la sal y mezclarlo todo hasta hacer la masa.
La masa se divide en bolas para sobar mejor y añadir harina hasta quedar duros. Se dejan reposar, después se extienden sobre la piel o "tendios" con los nudillos y pulpejo (yema dedo pulgar) hasta conseguir un grosor uniforme de un centímetro.
Se doblan en tres partes para extender mejor sobre las ascuas.
Se hace una lumbre para sacar ascuas, formar un hueco acorde al tamaño de la torta y se extiende. Cuando se levantan "bambollas" se cubre con rescoldos con el "cubrepán" (hierro en forma de L y mango de madera propio para esta labor).
Para saber cuando está cocida por completo se dan unos golpes con el "cubrepán" por un lado y si la torta se mueve es señal de que está en su punto.
Se saca de la lumbre, se limpia de ceniza y ascuas con una escoba sobre el "valeo" o tortero y está lista para degustar. Los gazpachos se suelen hacer con esta torta, que también sirve como plato para servir los mismos.
Para la elaboración tradicional de esta torta se solía usar una pasta de
estiércol de ganado para la lumbre y hacer ascuas junto con el resto de troncos. Otra variedad es poner aceite de oliva a la masa, para darle sabor y finura.